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id da página: 5525 Ouspensky Fragmento de um Ensinamento Desconhecido

Ouspensky Saber e Ser

ser

VIDE: Saber e Ser

"Tomado en sí, el ser de un hombre presenta múltiples aspectos. El del hombre moderno se caracteriza sobre todo por la ausencia de unidad en si mismo y por la ausencia aun de la menor traza de aquellas propiedades que le complace especialmente atribuirse, la «conciencia lúcida», la «libre voluntad», un «ego permanente» o «Yo», y la «capacidad de hacer». Sí, por asombroso que esto les parezca, les diré que el rasgo principal del ser de un hombre moderno, que explica todo lo que le falta, es el sueño.

"El hombre moderno vive en el sueño. Nacido en el sueño, muere en el sueño. Del sueño, de su significado y de su papel en la vida, hablaremos más tarde. Ahora, reflexionen solamente en esto: ¿qué puede saber un hombre que duerme? Si ustedes piensan en ello, recordando al mismo tiempo que el sueño es el rasgo principal de nuestro ser, no lardará en ser evidente para ustedes que Un hombre, si verdaderamente quiere saber, debe reflexionar ante todo en las maneras de despertarse, es decir, de cambiar su ser.

"El ser exterior del hombre tiene muchos lados diferentes: actividad o pasividad; veracidad o mala fe; sinceridad o falsedad; coraje o cobardía; control de sí mismo o libertinaje; irritabilidad, egoísmo, disposición al sacrificio, orgullo, vanidad, presunción, asiduidad, pereza, sentido moral, depravación; todos estos rasgos, y muchos más, componen el ser de un hombre.

"Pero todo esto en el hombre es enteramente mecánico. Si miente, significa que no puede dejar de mentir. Si dice la verdad, significa que no puede dejar de decir la verdad; y así es en todo. Todo sucede: un hombre no puede hacer nada, ni interior ni exteriormente.

"Sin embargo, hay límites. Por regla general, el ser del hombre moderno es de una calidad muy inferior. A veces de una calidad tan inferior que no hay posibilidad de cambio para él. Nunca hay que olvidarlo. Aquéllos cuyo ser puede aún cambiar se pueden considerar afortunados. ¡Hay tantos que son definitivamente enfermos, máquinas rotas con las cuales no se puede hacer nada! Son la gran mayoría. Pocos son los hombres que pueden recibir el verdadero saber; si ustedes reflexionan sobre esto, comprenderán por qué no lo pueden los otros: su ser se opone a ello.

"En general, el equilibrio del ser y del saber es aún más importante que el desarrollo separado de uno o del otro. Porque un desarrollo separado del ser o del saber no es deseable de ninguna manera, aunque este desarrollo unilateral sea precisamente lo que parece atraer de manera especial a la gente.

"Cuando el saber predomina sobre el ser, el hombre sabe, pero no tiene el poder de hacer. Es un saber inútil. Inversamente, cuando el ser predomina sobre el saber, el hombre tiene el poder de hacer, pero no sabe qué hacer. Así el ser que él ha adquirido no le puede servir para nada, y todos sus esfuerzos han sido inútiles.

"En la historia de la humanidad, encontramos numerosos ejemplos de civilizaciones enteras que perecieron ya sea porque su saber sobrepasaba a su ser, o porque su ser sobrepasaba a su saber."

—¿A qué conduce un desarrollo unilateral del saber y un desarrollo unilateral del ser? preguntó uno de los asistentes.

—El desarrollo de la línea del saber sin un desarrollo correspondiente de la línea del ser, respondió G., produce un Yogui débil, quiero decir un hombre que sabe mucho, pero que no puede hacer nada, un hombre que no comprende (acentuó esta palabra) lo que sabe, un hombre que no aprecia, es decir: incapaz de evaluar las diferencias entre uno y otro tipo de saber. Y el desarrollo de la línea del ser sin un correspondiente desarrollo del saber produce un Santo estúpido. Es un hombre que puede hacer mucho pero que no sabe qué hacer, ni con qué; y si hace algo, actúa esclavizado por sus sentimientos subjetivos que pueden desviarlo y hacerle cometer graves errores, es decir, de facto, lo contrario de lo que quiere. Por consiguiente, en ambos casos, tanto el Yogui débil como el Santo estúpido llegan a un punto muerto. Se han vuelto incapaces de todo desarrollo ulterior.